viernes, 28 de diciembre de 2007

salvo

¿Salvo de qué? En este mundo en el qué vivimos no nos falta de nada, tenemos salud, familia, trabajo, amigos, dinero, hobbies, pareja, libertad... etc, etc, etc... hablo de la mayoría, claro, aunque estoy seguro de que casi todos nosotros disfrutamos de una gran cantidad de estos puntos de apoyo, y podemos afirmar que disfrutamos de una vida lo que podríamos llamar "plena"... pero a menudo nos conformamos tanto al "aquí" y al "ahora" que pasamos por alto la relevancia de nuestro ser, es decir, no nos solemos preguntar que pasará "allá" y "después" porque realmente pensamos que esta vida es para vivirla y disfrutarla aquí y lo que tenga que venir ya vendrá ¿o no es así? pero evidentemente nuestra existencia va mucho más allá de lo que nos podemos imaginar y la transcendencia de nuestras decisiones marcarán de alguna manera nuestro futuro próximo. Si estableciésemos como cierto por fé, lo que dice la Palabra de Dios respecto a ese futuro, solo cabría decidir entre dos opciones, una es la separación para siempre del amor de Dios, por cuanto al ser pecadores, estamos separados de la gloria de Dios, y sufriremos el pago de nuestra vida pecaminosa ardiendo en el lago de azufre y fuego o podemos elegir el perdón de Dios a través del sacrificio de Jesús en la Cruz del Calvario, lo cual lleva como regalo más precioso la vida eterna prometida por Jesucristo para todos los que le aman y reconocen como Señor y Salvador. Es de suma importancia preguntarse alguna vez en la vida ¿soy salvo? y si no lo tenemos claro y no tenemos la respuesta que nos dé paz, podemos descansar en estas palabras, ya que Jesús dijo: "YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD, Y LA VIDA" (JUAN 14:6) Y NADIE VIENE AL PADRE (DIOS) SINO POR MI. AMEN.

No hay comentarios: