viernes, 9 de mayo de 2008

APRENDIENDO A AMAR Y A SUFRIR

Demasiadas veces hemos oído hablar del amor ¿quién no necesita amor o sentirse amado? No hablo del enamoramiento, ese sentimiento especial y profundo que nos ancla a la profunda sensación de plenitud pero que normalmente dura algo así como un castillo de fuegos artificiales que mientras que brilla en lo alto es impactante pero que al poco tiempo se apaga quedando sólo el fugaz vacío llenado por el humo de lo que una vez llegó a ser... Yo quiero hablar del amor sincero, puro y verdadero que nace del corazón agradecido y arrepentido que sabe que el mundo está lleno de oportunidades para manifestarlo y que una vez puesto en práctica es capaz de saciar plenamente nuestro deseo más profundo de gozo y que al mismo tiempo nos une de alguna forma espiritualmente a nuestro Dios del cual mana el amor más puro y verdadero... ¿por qué nos cuesta tanto amar abiertamente si sabemos que es algo maravilloso? yo creo que mucha gente no es capaz de amar porque desafortunadamente todos llevamos heridas abiertas en nosotros mismos que alguna vez nos provocaron cuando decidimos darnos a los demás o cuando enterraron de una forma cruel e insensible el nacimiento de cualquier atisbo de la bendita inocencia de la que llegamos a hacer gala en el pasado... ese dolor nos frena, nos previene y nos retrae de volver a exponernos ante personas y situaciones que reaviven esas heridas del pasado... amar es sufrir, amar es arriesgar, amar es saber perdonar, amar es eterno, amar es muy valioso, es negarnos a nosotros mismos y mirar los corazones ajenos con gracia, es desear el bien a mi hermano, hermana, pero también a mis enemigos, si, aunque parezca algo ilógico, ese amor es el verdadero, el incondicional, el único y el que debemos desarrollar en nuestra vida, pero lo primero para poder dar amor es llenarnos de él y la fuente de ese amor es Dios. Dios, quiero pedirte que tu llenes de amor todos los corazones de los que han llegado a esta página y que de alguna manera podamos aportar nuestro granito de arena para que este mundo cambie para mejor. Quiero darte gracias por todos los niños porque ellos reflejan tu amor, tu belleza y todavía conservan eso que nosotros una vez perdimos, inocencia, naturalidad, confianza y la capacidad de sorprendernos ante la propia vida. Dios, haznos de nuevo como niños. :)